CUADERNO DE RESTAURACIÓN
21 DE SEPTIEMBRE
Al inicio de la semana comenzamos con la seguridad, o casi con la seguridad, de terminar las labores de reintegración en ambos paramentos. Al final ha sido así, pero es cierto que esta idea también la teníamos la pasada semana y fuimos abandonándola conforme transcurrieron los días. Desde el lunes Dorothea se encargó de revistar la pintura que representa a san Cristóbal, y durante dos días fue realizando los retoques finales, preparando la pintura antes de aplicar la protección que marca el final del tratamiento. Mientras, en el muro norte, nosotros dos finalizamos el entonado de las lagunas y la reintegración cromática de los fragmentos de pintura mural. Dejamos para el final el matizado de las lagunas de mayor extensión situadas en la parte inferior del muro. Al entonar estas grandes lagunas se tiene en consideración los indicios que dedujimos sobre la división del muro, de las escenas y la superposición o cambios del programa iconográfico. De alguna forma queríamos inducir con nuestra reintegración esa distribución de registros para facilitar la lectura de las diferentes fases que inicialmente componían o superponían en la superficie. Esta división del espacio ayuda a componer mentalmente la sucesión de intervenciones de las que, desgraciadamente, nos han llegado escasos restos hasta nuestros días.
Ya desde el mismo lunes dedicamos al menos una hora, al final de cada jornada, para aplicar la protección final. Al realizar el pulverizado del producto sobre la superficie elevábamos el nivel de toxicidad de la nave por lo que era preferible realizarlo en el momento en el que menor número de personas se encontrara en el interior. El miércoles finalizamos la aplicación de la protección en el muro norte y pasamos a aplicar la protección final sobre la pintura de san Cristóbal. Al medio día finalizamos su aplicación, y con ello dimos por concluido el proceso al menos hasta que la propia dirección técnica realice su aportación definitiva sobre el resultado final.
16 DE SEPTIEMBRE
Desde esta semana somos solo tres los restauradores integrados en el equipo. Ya dijimos como la semana pasada concluimos las labores de consolidación y tendido de los morteros del muro. En realidad es durante esta semana cuando comenzamos la reintegración de color, comenzando con el entonado de las lagunas en los morteros originales. Inicialmente, acometemos el proceso de reintegración cromática entonando las lagunas de menor tamaño para ir acomodando la técnica a la tonalidad original y enfrentarnos a las lagunas de mayor área con mayor seguridad. Una técnica diferente es la que se emplea en las lagunas de las partes pintadas, donde decidimos que la realización de tramados tipo regattino resultaba más idónea por lo identificativo de la misma y la capacidad para obtener la gradación cromática precisa en áreas figurativas.
En la zona superior decidimos realizar una prueba de acabado, aplicando la protección final en un área que ya parecía finalizada. De esta forma podríamos comprobar si la concentración del compuesto producía cambios en la saturación del muro, o producir nuevos brillos a los que ya presentaban las superficies más finas de los morteros originales. El hecho de realizar la prueba el mismo viernes nos permitía un tiempo de secado superior a las 48h. durante el fin de semana para valorar el resultado.
No obstante, volviendo al amorterado, fue necesario realizar una meticulosa revisión final para acondicionar el perímetro de los morteros extendidos sobre las grandes lagunas del muro. Me refiero a las uniones entre los morteros repuestos o de restauración y las zonas originales. Era necesario intervenir en los bordes donde el nivel entre ambas superficies evidenciaba algunas superposiciones o pestañas, afinando los límites de la laguna original y equilibrando el nivel entre ambas superficies. como ya dijimos en este muro se optó por realizar un nivelado entre los morteros de mayor antigüedad con el mortero de restauración debido a la escaso grosor de los mismos; mientras que los dos morteros barrocos (concordantes con los fondos de las hornacinas de los desaparecidos retablos) quedan a un nivel superior al resto de los conservados en el paramento.
9 DE SEPTIEMBRE
Empieza a ser gratificante comenzar los trabajos con un andamio mucho mas limpio de lo habitual. Al observar el muro vemos por fin una superficie mucho más precisa, aunque aún fragmentada por la diferencia entre la tonalidad de las partes originales y el blanco de los morteros de cal ya secos.
Continuamos con las acciones de limpieza de las superficies originales y especialmente con las partes que presentan pintura figurativa o la filacteria de la zona izquierda del paramento.
Las distintas técnicas pictóricas entre las pinturas del siglo XV -el santo Obispo, situado a la izquierda, y la figura del santo que vemos a la derecha del paramento- y las partes más dieciochescas como son los fondos de las hornacinas (los morescos a la izquierda, y el azul estrellado) requieren de distintos medios disolventes para recuperar la intensidad cromática de estas partes. Los temples magros, concordantes con los niveles barrocos, son los más difíciles de intervenir dado que la porosidad del medio hace que los depósitos de suciedad sean indisociables del propio estrato de pigmentos.
El caso más singular de todo el paramento concuerda con la filacteria, pues parte de la misma aparecía cubierta con un repinte gris cuya retirada ha requerido además de un medio disolvente de mayor eficiencia, una labor mecánica a punta de bisturí que ha ralentizado el proceso de limpieza por la naturaleza indisoluble del estrato.
2 DE SEPTIEMBRE
Tras finalizar el tendido de los morteros de las lagunas de la parte inferior, esta semana es la primera desde hacía mucho tiempo en la que las condiciones de limpieza comienzan a mejorar. También, tras finalizar la consolidación e inyección de los estratos originales, desde el inicio de esta semana se comienza la limpieza de las distintos morteros conservados en el muro.
Existen morteros lisos y otros que con distintas técnicas presentan pinturas oleosas, o de técnica grasa y dorados. Al comenzar la limpieza por la parte superior del paramento nos encontramos con los morteros sin otra a terminación que la de la superficie lisa del propio mortero. En estos casos se emplearon mezclas acuosas con tensoactivos neutros capaces de retirar el estrato de suciedad superficial. La utilización de mezclas con presencia de disolventes orgánicos se reserva para la las zonas pictóricas o policromadas, como sucedió con el dosel gris realizado para rematar el antiguo retablo que se situaba en la parte derecha del testero.
Durante el proceso también se han ido localizando algunas áreas inestables de los morteros, por lo que era necesario interrumpir las labores de limpieza y realizar estas consolidaciones de inmediato. Eran zonas de escasa entidad y debido a la patología y la difícil localización era preferible realizar dicha intervención de inmediato pues se corría el riesgo de dejar nuevamente estas partes sin un tratamiento adecuado. Durante esta semana pudimos concluir la limpieza físico-química de gran parte de los morteros y planificar el tipo de disolvente a emplear en las zonas pictóricas de mayor interés del paramento.
25 DE JUNIO
Sin duda estos días han sido muy gratificantes, después de cuarenta y cinco días hemos visto el resultado de la intervención en la figura de san Cristóbal. La figura, al igual que sucedió con la cenefa del perímetro, ha ido emergiendo ante los ojos de los visitantes al ritmo que avanzaba la reintegración y las lesiones pasaban a un segundo plano. Ya hemos concluido la reintegración de la capa de color, y hemos dejado de trabajar en esta zona esperando que un poco de tiempo nos deje afinar los retoques finales y adecuar los acabados del paño mural.
Así púes, entre la visión que ofrece la figura y la entrevista que Jorge nos hizo la semana anterior y que por fin pudimos ver en el diario (https://www.lagacetadesalamanca.es/provincia/la-iglesia-salmantina-que-ha-recuperado-sus-frescos-como-recurso-turistico-HM11482603) nos encontramos lo suficientemente estimulados como para retomar los trabajos en el muro norte.




Intervenir en esta zona supone comenzar desde cero los trabajos de intervención, pues lo que se ha hecho es recuperar el estrato original allí donde era posible sin una intervención de consolidación. Esas labores son en las que nos encontramos: consolidando los morteros, desde la fijación y relleno de las exfoliaciones, revertir la desagregación de los estratos originales y asegurar el perímetro de todos los tendidos. Después habrá que retomar, con ojo experto, la labor de disociar cuales de estos morteros presentan cierta continuidad con los restos murales. Por el momento seguimos afianzando las partes de mayor antigüedad sobre el muro.
Hemos comenzado por la parte inferior del paramento, pues es allí donde mayor dificultad encontramos debido a su estado de conservación. En esta zona a la exfoliación entre los estratos se suma la descementación ígnea de la mampostería. Aquí los procesos de recristalización salina han desencadenado numerosos procesos de alteración de la piedra, generando un soporte inestable para la conservación de los morteros de terminación, complicando aún más las actuaciones de conservación.
Aprovechando los días nublados se recompuso la chimenea deteriorada del drenaje del muro sur. Se colocó también la nueva tapa de granito; como en el resto de actuaciones para la fijación de los elementos y la tapa empleamos mortero de grasello de cal.

18 DE JUNIO
Durante estos diez últimos días la temperatura más estable del interior de la iglesia ha supuesto un refugio ante las climatología que ha traído la ola de calor. Hemos estado centrados en los trabajos del muro sur, con la restauración de la pintura mural de san Cristóbal.
Ya hemos cerrado la cata de prospección que revelaba el sistema constructivo del paramento, con la presencia del arco de descarga de ladrillo y el mampuesto donde se alternaba, junto a los sillares de arenisca, algunos elementos cerámicos. Al final decidimos realizar los morteros finales tratando de adaptarnos a la superficie de la mampostería. Hemos evitado realizar maestras, de forma que no creáramos artificialmente un plano geométrico, tratando que los morteros cubran la superficie como una piel, dejando visibles los desplomes e irregularidades del muro. Además, las juntas entre morteros se rematan tal como fueron realizadas las jornadas en el fresco, montando unas sobre otras y haciéndolas coincidir con las que delimitan la cenefa o el callado sobre el que se apoya la figura ciclópea de Réprobus. Esto conlleva un trabajo de palaustre dilatado necesario para compactar y alisar toda la superficie.


También se han retirado las reservas correspondientes a la limpieza de la capa de color y hemos procedido a la reintegración de la misma. Se impermeabilizaron los estucos y se comenzó una meticulosa observación de la superficie durante la que se dirime el tipo de reintegración. Hemos optado por realizar, en técnica al agua, una base de color sobre las que trazar mediante un tramado abierto con lápices acuarelables, tipo riggattino, un sistema de reintegración capaz de unificar la unidad cromática de la pintura mural. Buscábamos un tipo de reintegración capaz de ser identificada, tanto por la ejecución de los tramados como por poseer una saturación de color inferior a la de los restos originales, pero al mismo tiempo capaz de ofrecer la ilusión de unidad.



3 DE JUNIO
Iniciamos la semana terminando de amorterar los picados que presentaba la capa de color de san Cristóbal. La verdad que para los visitantes puede que aún no exista un gran cambio visual de los restos pictóricos, pero nosotros por fin comenzamos a observar una superficie lisa, recuperando un plano continuo cuyo cambio definitivo está cada día más cerca.


En el muro norte continuamos asegurando los bordes de los morteros originales, y fuimos intercalando estas acciones con la limpieza y consolidación del material pétreo pues en la parte inferior del muro aparecen alteraciones importantes, generalizándose la pérdida de material en los sillares. Curiosamente los ladrillos intercalados entre las hiladas de piedra, mantienen un nivel de resistencia superior al de la propia caliza.


El martes subimos hacia lo más alto de la iglesia, sobre las bóvedas de la nave, para colocar unos testigos en el arco de la primera crujía. Seguramente casi nadie en la plaza fue consciente de nuestra presencia allí arriba. Solo las cigüeñas salieron estrepitosamente tras abrir la puerta que nos permitía iluminar el espacio donde trabajamos.


El miércoles, con Elena, aumentó el número de las personas que se sumaron a los trabajos de restauración. Con ella nos hemos dedicado a finalizar la limpieza de la capa de color de San Cristóbal. Los resultados superaron nuestras expectativas iniciales, pues esta pintura ya había sido intervenida hace años y no esperábamos lograr una variación tan evidente sobre los acabados.



También se sumaron los albañiles ese mismo día, que se ocuparon de realizar el saneamiento del drenaje de los muros. Tras inspeccionar los dos tramos. Una de las chimeneas situada en el exterior del muro sur era la que más problemas presentaba dado que aparecía colapsada y por tanto incapaz de ofrecer un mínimo de aireamiento al drenaje del muro. Fue necesario retirar las tierras acumuladas en su interior y tras su saneamiento Ernesto introdujo una cámara prodigiosa que fue reptando bajo tierra hasta llegar a la cimentación del siguiente contrafuerte por lo que pudimos comprobar la efectividad y estado del tubo poroso. También inspeccionaron el cableado que aparece sobre el muro norte y que habrá que desviar para no entorpecer la visión final de las pinturas tras su intervención.
27 DE MAYO
Esta semana hemos concluido con la meticulosa inspección del muro norte. Durante este tiempo se han recuperado distintas superficies del paramento, superficies ocultas por otros acabados más modernos. En este momento tenemos ya la suficiente información como para planificar cual será el tratamiento del muro y las partes recuperadas. Es tiempo de analizar y documentar los datos de los que disponemos y proyectar la forma en la que continuar los trabajos.
Al mismo tiempo, el estado de los morteros recuperados nos indica cómo debemos reiniciar su tratamiento, pues la conservación de los restos originales requiere de su consolidación antes de acometer nuevos descubrimientos en el muro.



En cuanto a la pintura de san Cristóbal hemos avanzado hasta concluir las tareas relativas a su conservación, y esta semana nos hemos centrado en reponer morteros. Ya hemos nivelado el perímetro de todo el paramento mediante tendidos de cal y arena. En la zona del zócalo junto a los morteros realizamos algunos rellenos con tejoletas para recuperar el plano alterado por el deterioro de las hiladas inferiores de mampostería. Para recuperar el plano pictórico, pues la pintura había sido picada, se están introduciendo estucos a bajo nivel sobre los que más tarde se reintegrará el color. Por ahora, nos conformamos con ver como avanzamos paulatinamente con este meticuloso proceso del tratamiento.



Las pinturas, que habían permanecido ocultas durante siglos, lentamente van recuperando su forma.
Pero no se engañen, las labores de restauración, no siempre resultan atractivas. Esta semana hasta las flores se cubrieron para evitar los efectos de nuestra presencia, menos mal que pese a todo aún nos quieren por aquí y, al menos por ahora, está asegurada nuestra convivencia.

20 DE MAYO
De repente, casi sin darnos cuenta, mientras terminábamos algunas de las tareas diarias esta semana hemos pasado del frio al calor en el interior de la iglesia.
En el muro sur la pintura nos va desvelando sus misterios. Se cita, en distintas publicaciones, que la pintura de san Cristóbal es un falso fresco. En realidad, fuera de Italia, todo lo que no es fresco se podría considerar un falso fresco, pero esto sería simplificar demasiado. Los restauradores nos empeñamos en distinguir entre pinturas murales y frescos, haciendo una clara distinción técnica que solía pasar desapercibida a los estudiosos del arte.
Sin embargo, éste es un caso singular porque realmente estamos ante un fresco acabado en seco, lo que no deja de ser casi paradigmático. La pintura al fresco requiere de pericia y determinación, pues el tiempo en el que fragua la cal es el que tiene el pintor para elaborar su pintura. Una vez seco el intonachino irremisiblemente no existe otra posibilidad que aplicar retoques en la superficie, pero ya no se trata de pintura al fresco sino de retoques a secco, realizados con óleo o un temple graso. Pero estamos ante una pintura al fresco, eso podemos afirmarlo.



Esta semana, continuamos reponiendo los morteros en el paramento, nivelando y adaptando los grosores a las irregularidades de la superficie original. Mientras tratábamos de consolidar y adherir los tendidos (trulisatio, arriccio e intonaccino ) para dotarlos de la suficiente resistencia, fuimos descubriendo, junto a las consecuencias de los movimientos del muro, las giornate o jornadas de trabajo en las que se dividió la superficie para pintar al fresco.
Mientras tanto, en el paramento norte seguimos extrayendo la superficie oculta bajo los enfoscados. Por fin va desapareciendo la retícula de catas que inicialmente veíamos y nos acercamos a la piel de un muro lleno de sorpresas por revelar.
13 DE MAYO
Para nosotros esta es una semana especial por empezar, in situ, los trabajos de restauración de estas pinturas murales.
Es cierto que la semana pasada anduvimos haciendo algunas pruebas sobre los artefactos, aunque en realidad sirvieran más para acomodar nuestra vista a la materia sobre la que vamos a trabajar durante los próximos meses. Esa adaptación seguirá y como suele suceder, cuando más sepamos de las pinturas será precisamente cuando tengamos que alejarnos de ellas.
En el muro norte del crucero hemos comenzado ampliando las catas existentes buscando la continuidad entre los distintos tendidos o morteros donde se sitúan las pinturas murales. Más que dedicarnos a buscar nuevos motivos, en este momento inicial es preferible situar con cierta claridad la sucesión de los tendidos para establecer un orden en el caos.
En el muro sur, donde se representa a san Cristóbal, la situación es bien distinta pues, como era previsible, la anterior actuación ya había delimitado las zonas existentes de pintura mural. Aun así, antes de introducirnos en la propia pintura, picamos cuidadosamente los distintos morteros que la circundan para descubrir si existían o no otros restos ocultos bajo los enlucidos.




Retiramos los morteros comenzando por el zócalo rosa, con esa imitación de mampostería novecentista algo demodé: aunque tiene una base de cal, posee el defecto de retener parte de la humedad capilar. Los morteros que rodeaban la pintura de san Cristóbal tampoco tenían la suficiente transpirabilidad, probablemente por la presencia de un componente acrílico, por lo que se fueron retirado en su totalidad.
Tras su eliminación vimos la superficie pétrea del paramento. El muro repite la mampostería del exterior junto a la arcada de ladrillo. Precisamente en ese arco está en el origen de las pérdidas ocasionadas en la parte superior de la pintura: el vencimiento del arco causa el desplome de esa parte del muro produciendo su fractura, y las lesiones de la pintura mural se sitúan sobre esa línea de fractura.
9 DE MAYO
El pasado jueves montamos los andamios alterando durante todo el día el silencio en el interior de la iglesia. Los operarios comenzaron levantando en el muro sur la torre correspondiente a la pintura de san Cristóbal, y a medio día por fin pudimos acercarnos a la enorme cabeza de Reprobus. Después se levantó el segundo de los andamiajes situado sobre el muro sur del crucero.



Esta semana intervenimos en la pintura mural de san Cristóbal, y se fueron haciendo algunos ensayos y pruebas en el muro norte. Este tramo, en donde la complejidad de los trabajos es superior, se intervendrá en segundo lugar, lo que permitirá enfocar nuestra mirada a las necesidades del muro y facilitar su compresión.
Para comenzar, en el muro sur hemos dividido la superficie mediante una cuadrícula localizando áreas manejables de trabajo, de 0,70m2. La división permite concentrarnos en el tratamiento de zonas concretas de la composición pictórica facilitando la intervención y la revisión posterior.
Iniciamos el proceso saneando y retirando los morteros en descomposición situados en el zócalo. Estos morteros se repusieron durante la última reforma del edificio y por su composición y desagregación no se plantea el conservarlos. Además, su retirada permite localizar algún indicio de sustratos originales. Al llegar al núcleo pétreo la realización de ciertos ensayos químicos ayudarán prescribir su patología y realizar las acciones encaminadas a su conservación.
15 DE FEBRERO


El día 24 de enero recibimos la notificación con la propuesta de adjudicación. Hoy por fin concluimos los engorrosos trámites burocráticos que conlleva la formalización de cualquier contrato público, o al menos los relativos a la restauración de bienes culturales. Cuando al final accedamos a la superficie de las pinturas, estamos convencidos de ello, olvidaremos estas sensaciones un tanto mercantilistas que nos alejan de los ilusionantes objetivos de lo que debe ser la restauración.
[Nomenclatura PM3]
DOCUMENTACIÓN TÉCNICA
Para acceder a los contenidos de la documentación técnica necesita introducir la contraseña facilitada.
Memoria descriptiva:
Otros estudios previos:
Tratamientos de conservación y restauración:

