La luz incierta

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[Nomenclatura Ol07]

Casi por sorpresa esa tarde comenzamos a trabajar. Acudimos con la intención de tomar las fotografías iniciales cuando notamos como el lienzo de San Francisco aparecía fuera de la posición en la que lo habíamos visto durante la visita anterior.

El problema radicaba en la parte inferior del lienzo. Al separarse del bastidor se había clavado a la moldura del retablo, produciendo unos marcados dobleces en el borde inferior. La tensión ocasionada por nuevos movimientos del soporte -distintos a los del retablo- podía desencadenar el desgarro de la tela.

Tratando de situar el lienzo en su posición original nos percatamos de que lo más conveniente era retirar la pintura, a pesar de que esta operación entrañara una dificultad mayor.

Fue entonces cuando pudimos ver el estado de deterioro del bastidor cuyo cabio inferior aparecía desprendido, sin ensamblar a los largueros laterales. Por ese motivo se había clavado la parte baja del lienzo directamente al marco entallado; y puesto que la tendencia de cualquier cuerpo es la de depositarse sobre su base, el peso del cuadro continuaba tensionando el lienzo.

Además, la cercanía al lienzo durante el desmontaje y el tipo de iluminación utilizada para las fotografías iniciales, nos ha permitido localizar sobre el estrato pictórico un agente de alteración que hasta el momento había pasado desapercibido, pues tampoco aparecía descrito en el Proyecto.

Esta semana, entre montar el taller, colocar el material y, sobre todo, adquirir la rutina hasta aprender dónde está cada cosa, parecíamos deambular a un ritmo pausado. Aun así, la pequeña ventaja de haber desmontado el lienzo anteriormente nos permitió actuar con precisión en el desmontaje de los lienzos del primer cuerpo, sin las variaciones del entallado que inicialmente se preveían.

Cuando se inicia una restauración, cualquier restauración, uno pisa de nuevo terra incognita en la que es difícil, incluso, mantener el equilibrio. ¿Recordáis aquellas películas de Tarzán en las que todo parecía estar controlado y de repente, los protagonistas, casi se hundían en un suelo inestable de arenas movedizas?; pues algo similar.

Puedes haberte preparado concienzudamente y haber transmitido al equipo la metodología más idónea, pero la realidad es que tras acercarse a las pinturas se adquiere una nueva cota de la realidad. Si no somos sensibles en ese primer contacto con las pinturas, difícilmente seríamos capaces de transmitir lo que nos descubren. No hablo solo de la observación de sus lesiones, cuya incidencia termina por ir adaptando y redefiniendo la sistemática del trabajo, sino de apreciar aspectos técnicos o puramente artísticos hasta ahora inadvertidos. Porque la propia modificación que los lienzos han sufrido con el paso del tiempo, ha ido velando una imagen que, si somos capaces, trataremos de descubrir.

Paradójicamente, parece que hemos hecho lo contrario, pues al finalizar la semana dos de los lienzos permanecen ocultos bajo la protección mediante la que iniciamos los procesos de conservación.