

Las fotografías deján intuir las lesiones relevantes de la mazonería, los rellenos de yesos, aplicación de papeles pintados o las pérdidas de molduras por acción de los xilófagos, antes de comenzar el tratamiento.







Distintas gráficas realizadas durante los ensayos previos en la mazonería y tallas del Calvario: catas durante la limpieza, extracción de probétas para análisis y secuencia de los estratos que integran la superficie del entallado.





Variaciones en una columna de candelabro del cuerpo central a lo largo del tratamiento: [1] antes de la restauración, [2] tras finalizar el asentado realizamos la limpieza físico-química y el levantamiento de repintes, y [3] una vez realizada la reintegración cromática.

Las siguientes fotografías corresponden a la retirada de repintes y la carpintería de la mazonería del primer cuerpo y ático del retablo.











La predela era el elemento mas alterado de la carpintería del retablo. Las modificaciones fueron la respuesta a un estado de conservación deficiente, y obedecen a una reevaluación de la ornamentación: un cambio de gusto que acercaría las formas del retablo a las tendencias clasicistas propias del XVIII. Solo así podemos explicar los rellenos practicados para ocultar estos motivos a candelieri del entallado. Durante su descubrimiento comprobamos como no presentarían pérdidas o mermas iniciales sino que su «excesiva ornamentación» alteraba el gusto por las formas clásicas de la época. Su recuperación requirió retirar los yesos que los cubrian mecánicamente y finalmente eliminar los resíduos con medios químicos para preservar los restos de oro conservados.






