

antecedentes
Este estudio, que se presenta como definitivo, se basa en la investigación desarrollada durante estos meses sobre el arcosolio y su relación con el material histórico procedente de la cabecera de la nave del evangelio [1] . En consecuencia, sus conclusiones, se extienden a esa parte de la iglesia. Mediante la observación de los paramentos intentamos desentrañar la secuencia constructiva del monumento y aportar evidencias sobre la distribución del material histórico segregado de la capilla de los Flores. De alguna forma la idea inicial de reutilizar todo este material histórico y aglutinarlo al arcosolio[2] funcionó como premisa sobre nuestro planteamiento. Sin embargo, las aportaciones obtenidas tras el examen del frontis[3], hacen improbable sostener esta hipótesis. Debemos aproximarnos a su anastiliosis siendo rigurosos al interpretar los indicios de registrados tanto en los paramentos como en la prospección arqueológica[4] que ofrecen una revisión respecto al planteamiento inicial.
Queda sin duda una pieza fundamental para completar el estudio: el examen histórico de las fuentes[5]. El análisis de la documentación preservada en distintos archivos, podría contextualizar con precisión la sucesión temporal a la que intentamos aproximarnos desde esta investigación empírica. Sin duda, podemos esperar que dicha documentación aporte mayores testimonios ampliando, matizando o incluso reformulando la propuesta con la que concluimos este estudio; pero, y de esto estamos seguros, nunca contradictorios con la lectura de los vestigios examinados.
Volviendo al monumento, a la pregunta recurrente sobre cuál fue su función anterior y, concretamente, si el marcado carácter funerario puede relacionarse con la escultura que conocemos como Hombre de piedra, es la que trataremos, si no responder al menos contextualizar, gracias a las evidencias obtenidas durante el estudio y sobre la que se fundamenta la propuesta de restauración.
sucesión estratigráfica
El arcosolio ocupa un espacio de la nave correspondiente a la antigua puerta de acceso[6]. El frontal es un muro añadido precisamente para la transformación de antiguo pórtico, aislándolo del exterior. Si nos trasladamos al exterior aún podemos ver una esbelta columna junto a la albanega que define el arco semioculto de la primitiva portada gótico-mudéjar.
Durante más de doscientos setenta años el nicho que forma el monumento ha permanecido oculto por el retablo de Ntra. Señora de la Soledad. Es aquí donde hemos localizado vestigios desde el momento de la colocación del retablo retrocediendo en el tiempo hasta la propia génesis del monumento. A mediados del siglo XVIII, sin embargo, la pérdida de su función funeraria o su desmantelamiento ya hacía mucho que había sido perpetrada e introducir el retablo en 1749[7] supuso un último acomodo hacia esa función sacramental que tenía años atrás.
Por tanto, todas estas transformaciones podemos observarlas directamente sin que los avatares de estos últimos siglos añadan nuevas huellas a la superficie del muro debido a la protección que ha supuesto el retablo.

Imagen del frontis con la signatua de los acabados localizados en la superficie
Analizando la superficie mural podemos organizar la sucesión de todos los vestigios observados con el siguiente orden:
- Puntualmente, bajo los yesos aparece parte de la fábrica de la nave en los laterales de la monumental hornacina. Vemos una ordenada sucesión de ladrillo mudéjar con el llagueado en bisel que aún conserva sin apenas deterioros en la zona izquierda del monumento. La pérdida del revestimiento nos permite ver parte de las jambas de la arquería del pórtico reutilizado.
- El frontis o cerramiento está realizado mediante mampuesto de argamasa y canto rodado, A1, y conserva parcialmente el careado en la zona inferior del muro. La vibración de la testa ante cualquier percusión desvela un trabado insuficiente o incluso la ausencia de adarajas entre el añadido y la antigua fábrica.
- Existe una primera capa de mortero que sirve para el nivelado y terminación mural M1 [8]. Está compuesto de cal y arena, terminado mediante un blanqueado en superficie. Sobre este blanco aparece la sinopia negra correspondiente a la preparación de una pintura mural; este estrato es al que denominamos PM1. Ni este tendido, ni ninguno de los siguientes, llega a cubrir la parte inferior del frontis.
De dicha pintura mural no queda otra sola huella en el mortero fuera de los trazos negros que componen el dibujo preparatorio. Esto nos hace pensar en dos posibilidades: que estemos ante una sinopia considerada como un elemento definitivo o que estamos ante un cambio radical en la organización decorativa del muro[9] del que ya no quedan muestras hasta que pasados veinte, cuarenta o incluso ochenta años se decidiera ocultar este estrato. Éste mortero conserva la huella del repicado sobre el que se tiende:
- La segunda capa de mortero, M2, realizada en cal y arena y con una superficie alisada como terminación. El mortero presenta dos capas de color superpuestas –PM2 y PM3-, ambas adscritas a la ornamentación barroca.
- M3: estamos ante un tendido parcial únicamente aplicado como terminación en el interior de la hornacina central. Es un mortero distinto realizado con barro –arcilla- y paja, y puede contener alguna parte de cal. El mortero una vez alisado recibe un enjalbegado de cal y sobre el mismo se aplicó la capa de color PM3.


conclusiones
El monumento que estudiamos es una pieza añadida a la fábrica de la iglesia. Al cegar la puerta mudéjar surgía una monumental hornacina. Dicho vacío servía para añadir un elemento singular a la nave; quizás dicha transformación estaba en la mente del comitente al idear su clausura. No hemos localizado morteros que cierren u oculten el ladrillo de las jambas del pórtico anteriores a adición de los yesos renacentistas. Por tanto, la obra de yesería reviste el interior de la portada transformándola en el cenotafio.
En cuanto al frontis, por los vestigios aparecidos, podemos acercarnos a las distintas terminaciones que presenta y todas se realizaron mediante la técnica de pintura mural. Existe una sucesión de terminaciones pictóricas; pero independientemente de la situación de la composición primera, lo que no hemos localizado son los indicios sobre la existencia de otros revestimientos distintos a los señalados. Todas las terminaciones de pintura mural se concatenan en una línea temporal que imposibilita pensar en algún interludio cerámico.
En consecuencia:
- Ni el jambaje ni el frontis muestran las huellas o impresiones que determinarían la presencia de azulejos. Por ello, no es posible pensar que el conjunto de azulejos de arista, pudieran haber estado situados en el frontis ni en ninguna de las facies de las jambas, y mucho menos sobre las pilastras. Tampoco cabe la posibilidad que la filacteria de cerámica vidriada pudiera continuar la línea de impostas revistiendo del frontis al no existir alteraciones en la continuidad del mortero M1.
Hay que recordar que el primer revestimiento tendido en el frontis se creó para albergar una pintura mural o sinopia, PM1; y, posteriormente, se tiende un segundo mortero donde se ejecutan otros dos murales más, PM2 y PM3.
- Situar en el interior del arco la moldura con hojas de acanto, que demarcaba la base de la hornacina sepulcral de la capilla de los Flores, es imposible. La longitud de la moldura (243,5cm.), formada por tres bloques de piedra franca, supera la luz del arco (230cm.) y no existe en el jambaje ninguna caja o mechinal o cualquier otro indicio en la configuración de la fábrica que indique o permitiera insertar esas piezas.
Esto no quiere decir que algunos de los azulejos pisanos no pudieran haber formado parte del monumento. Sin embargo, si así fuera, la situación de los azulejos estaría únicamente relacionada con un desaparecido husillo sepulcral, y circunscrita a su antipendium pero nunca revistiendo ninguna de las partes actualmente en pie del monumento. Aun así,
- no han aparecido evidencias en la base del arcosolio que indiquen la existencia de la cimentación necesaria para sustentar ni este ni otro sólido, y mucho menos los residuos de vidriado generados durante el desmontaje de revestimientos cerámicos.
De hecho, quizás hemos simplificado el problema al tratar de agrupar todos los artefactos históricos en un mismo monumento como pensábamos con la hipótesis que teníamos como punto de partida[10]. Al hablar del material histórico retirado de capilla de los Flores, no se justifica la disposición de las olambrillas[11], excluidas de la propuesta junto a un considerable grupo de azulejos de cuenca y arista[12]. Tampoco se contempló la presencia de los aliceres[13] que comparten un verde cuyo análisis podría atestiguar si son parte del grupo de azulejos pisanos.
Es más que probable que, que el patrocinio de Diego Flores se dirigiera hacia la fundación de una capellanía[14] ocupando la capilla de Reyes. Si pensamos en esos términos, su mecenazgo, requeriría de un acopio de obras de mayor envergadura en función de unas necesidades de ocupación mayores. Y es hacia allí dónde debemos dirigir nuestras miradas.


Síntesis evolutiva del monumento
Por tanto, para cerrar este punto, podemos decir que existen cuatro momentos que marcan la evolución constructiva del monumento. Otra serie de acciones son las que se realizan durante finales del siglo XIX incluida la década de los setenta del siglo XX, que tienen un carácter poco o nada conservacionista.
Con el nuevo siglo, aparecen los primeros proyectos e intervenciones conservadoras, dos de ellas referidas a la restauración del retablo y el grupo escultórico de la Sagrada Familia de María, y finalmente el que realizamos actualmente para el estudio y conservación del arcosolio.

[1] Este espacio aparece citado, por su primitiva configuración espacial dentro del tempo, como capilla de Reyes, de los Reyes Magos o de la Familia Flores. Por homogeneizar la nomenclatura, nos referiremos al mismo como Capilla de los Flores.
[2] Sánchez González, Paloma (2018). Memoria de los trabajos de desmontaje y restauración de la azulejería de la capilla de los Reyes de la iglesia de Ntra. Señora del Castillo de Flores de Ávila (Ávila), [Memoria de ejecución inédita] Junta de Castilla y León, Ávila, pp. 45 y ss.
[3] Heiden, D, & Nicolás Tovar, C. (2019). Estudios arqueológico y de paramentos del arcosolio y desmontaje del retablo de la Virgen de los Dolores de la iglesia de Ntra. Señora del Castillo de Flores de Ávila (Ávila) [Memoria de ejecución inédita] Junta de Castilla y León, Ávila.
[4] Díaz de la Torre, Jorge (2019). “Informe de arqueología en las obras efectuadas en el arcosolio y retablo de la Virgen de los Dolores de la iglesia de Ntra. Señora del Castillo en Flores de Ávila (Ávila)”, en Estudios arqueológico y de paramentos del arcosolio y desmontaje del retablo de la Virgen de los Dolores de la iglesia de Ntra. Señora del Castillo de Flores de Ávila (Ávila) [Memoria de ejecución inédita] Junta de Castilla y León, Ávila.
[5] Moreno Blanco, Raimundo, 2019. Investigación documental azulejería y yacente de la iglesia parroquial de Flores de Ávila [Documentación inédita]. Algunos de los datos históricos relacionados con la capilla de los Flores los hemos extraído de este documento que no es sino una separata de un detallado estudio que actualmente lleva a cabo. Fue Raimundo Moreno quien nos facilitó telemáticamente este documento el 30 de octubre de 2019.
[6] Moreno Blanco, R. ob. cit. (nota 5): Yten mando que por quanto fue informado por parte de Diego Flores que ovo conprado su padre una portada de la iglesia que aora está cerrada en la iglesia que el dicho su padre se mandó enterrar y enterró.
[7] Durante la conversación mantenida con el arquitecto e historiador Jesús Ángel Gascón Bernal, autor del proyecto de Reparación de paramentos exteriores e interiores de la capilla de Reyes de la iglesia de Ntra. Señora del Castillo en Flores de Ávila (Ávila), nos facilitó la fecha de colocación del retablo de de Ntra. Señora de la Soledad.
[8] M1: el siglado utilizado designa el tipo de estrato M, mortero, o PM, pintura mural; y la numeración el orden de sedimentación siendo 1 el inferior.
[9] Moreno Blanco, R. ob. cit. (nota 5): el dicho Bartolomé Flores se ofreció de comprar de nuevo el dicho arco y adornarle con un altar para que se pueda decir misa, su señoría mandó le sea dado el dicho arco y enterramiento para sus padres, herederos y sucesores con tanto quede para la fábrica de la dicha iglesia dos mill maravedís y labre e adorne el dicho arco a su costa como dicho es. Y si pareciere al dicho Bartolomé Flores pueda hacer el altar del ancho del arco sobre dos canes de piedra le faga, y mando al mayordomo faga escritura de venta
[10] Sánchez González, P. ob. cit. (nota 2)
[11] Sánchez González, P. ob. cit. (nota 2) 149 olambrillas; pp. 41 y 42
[12] Sánchez González, P. ob. cit. (nota 2) 64 los denominados “azulejos con un único motivo decorativo”; pp. 40 y 41
[13] Sánchez González, P. ob. cit. (nota 2) 23 aliceres conservados; p. 43
[14] Ruiz-Ayúcar y Zurdo, Mª Jesús, 2009; “La primera generación de escultores del S.XVI en Ávila. Vasco de la Zarza y su escuela”. Vol. I y II. Institución Gran Duque de Alba. Ávila, 2009: “Aunque el profesor Gómez-Moreno se le informó que la fundación de la capilla de los Reyes fue en el año 1527, esta fecha corresponde solamente a la de una capellanía que se estableció por testamento del licenciado Diego de Flores, la fundación debió ser muy anterior pues, ya en 1516, el mismo Licenciado había dado para este altar un guadamecí y un frontal de damasco blanco con frontaleras de raso verde”.
alfagía
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