Características del estrato M1/PM1
Comenzando con el sustrato de mayor antigüedad, el mortero M1 es el primero localizado. Se tendió sobre gran parte del frontis, aunque no llegó a cubrir completamente el muro. No existen evidencias de su extensión sobre la zona inferior del paramento, desapareciendo aproximadamente a partir de 1,20m. de altura.
Hemos hecho dos catas para comprobar si cubría los encuentros con la lateral correspondiente a las jambas; y hemos realizado otras tres para averiguar su extensión hasta el arco superior. En todas ellas ha aparecido dicho mortero. También hemos realizado dos catas comprobando si aparecía el mortero en la horizontal que marca la línea de impostas e igualmente se ha localizado su presencia en ambos encuentros.
El mortero nivela la superficie del mampuesto y, desde nuestro punto de vista, pretendía servir de soporte para una pintura mural que, por un cambio en la planificación ornamental, no llegó a ejecutarse. Para nosotros, la líneas nerviosas y zigzagueantes que observamos [PM1], acercan este esbozo más que a una pintura mural monocromática, a los dibujos preparatorios de un autor tardogótico. Resulta evidente el carácter espiritual y funerario de los motivos representados en los trazos visibles: los representantes de los estamentos sociales y religiosos acompañan al difunto o donante que aparece arrodillado, orantes, ante la presencia de quien ha de interceder por él ante Dios.




Estamos ante el primer acabado o revestimiento de esta parte del acosolio [M1]. No existe constancia de un tendido anterior. Es el único nivel que por sus características artísticas coincide con la producción renacentista de inicios del siglo XVI. Debido a la concatenación del siguiente acabado, que es ya barroco, no se puede hablar de ningún otro nivel superpuesto ni intermedio entre la sinopia y el tendido superior [M2], soporte de la pintura mural barroca [PM2].
Características del estrato M2/PM2
Un cambio en el programa ornamental obedece, la mayor parte de las veces, a un cambio en la función, jerarquía o propiedad del espacio dentro de la iglesia. La expresión funeraria que inicialmente tenía el arcosolio desaparece transformándose en un altar de culto.
Existe un apunte documental que nos facilitó el historiador Raimundo Moreno Blanco que podría referirse a este cambio. Se trata de un fragmento localizado en el Libro de Cuentas de Fábrica de la iglesia de Flores de Ávila, fechado el 3 de diciembre de 1518:
Yten mando que por quanto fue informado por parte de Diego Flores que ovo conprado su padre una portada de la iglesia que aora está cerrada en la iglesia que el dicho su padre se mandó enterrar y enterró y porque la dicha compra no a parecido y la iglesia lo quería cerrar de lo que no se figura ninguna utilidad a la dicha iglesia, antes era costa, y el dicho Bartolomé Flores se ofreció de comprar de nuevo el dicho arco y adornarle con un altar para que se pueda decir misa, su señoría mandó le sea dado el dicho arco y enterramiento para sus padres, herederos y sucesores con tanto quede para la fábrica de la dicha iglesia dos mill maravedís y labre e adorne el dicho arco a su costa como dicho es. Y si pareciere al dicho Bartolomé Flores pueda hacer el altar del ancho del arco sobre dos canes de piedra le faga, y mando al mayordomo faga escritura de venta…
Si fuera así, se justificaría la necesidad de abrir un nicho para alojar la figura titular. Pensamos, que se trataría del culto a María, que tradicionalmente se rodea de un fondo estrellado.



En las distintas catas realizadas, podemos ver algunos ángeles que rodean la hornacina central, además un sustrato de color distintas a las del estrato visible. En la parte superior derecha descubrimos la figura orante de un monje. Quizás hace referencia a un hecho milagroso local integrado en la composición mural.
Características de la pintura mural PM3
No podemos saber el motivo por que se realizó esta nueva ornamentación. Quizás una rápida degradación del estrato mural inferior propicio la nueva pintura. Es posible que la modificación de la altura de la hornacina fuera determinante para la realización del nuevo programa decorativo. Tal vez motivó dicho cambio la adquisición de una nueva imagen, o bien todo se reduce al desmoronamiento de la base de la hornacina.
Sean o no los motivos de esta mudanza, en la hornacina se realizó un relleno [A3] y un mortero[M3] elaborado con los sistemas constructivos tradicionales, como son las mezclas arcillosas[1]. A lo largo de nuestra trayectoria profesional solamente hemos observado de este tipo de morteros en unas pinturas murales realizadas en una ermita desacralizada en Burgohondo (Ávila)[2]. Las mezclas margas son propias de la arquitectura popular y se ajustan más a las necesidades de la construcción doméstica, por economía y versatilidad, que a edificaciones intemporales como las religiosas.
En cualquier caso, estamos ante un programa mural de escasa calidad ornamental. Si exceptuamos la modificación de la hornacina, la pintura se aplicó directamente sobre el estrato anterior, reutilizando un mortero [M2] cuya superficie debía tener un buen nivel de resistencia.
El pintor comenzó aplicando una base cubriente, de tono azul. Sobre esta capa, trabajando a pincel, pintó el resto de tonalidades, y continuó empleando las plantillas que reproducen motivos florales sencillos. Por los restos conservados, desaparece cualquier representación figurativa fuera de la ornamentación mural que trata de cubrir a modo de cortinaje el frontis del arcosolio.
Suponemos que la decoración de la hornacina es de la misma mano, aunque posee una mayor elaboración en la realización del fondo estrellado.
Reformas situadas en la base del arcosolio




Tras examinar detenidamente la superficie de la zona inferior, no encontramos restos de morteros superpuestos en esta zona que aparece delimitada por una línea roja en la infografía siguiente. Pensamos que nunca recibió un revestimiento como sucede en la parte superior del frontis. La única labor fue regularizar la forma de talud del nacimiento del muro mediante el antepecho; que aparece delimitado con una línea amarilla en la infografía. En esta obra se reutilizó parte del material sobrante –tres copias de yeso denominadas AY2– por lo que hemos de suponer que debió realizarse en un momento cercano a la finalización de los aljeceros.
El antepecho aparecía semidesprendido y durante nuestra actuación se retiraron las piezas para evitar su precipitación y fractura, y comprobar la superposición de esta obra al revestimiento M1.
Es probable que parte de este antepecho se desmoronara junto a la base de la hornacina y ese sea el motivo de la reposición realizada con una argamasa terrosa [A3].
Analizando detenidamente la superficie inferior de los estribos, donde no aparecen los motivos de yeso, observamos como conservan los restos que certifican la existencia de estas copias. En el interior, sin embargo, tras analizar las jambas, no está tan claro que pudieran haber estado revestidas con las copias de yesos en un momento anterior.
Todos estos motivos nos hacen suponer que esta zona en su momento estaba preparada para acoger un husillo sepulcral, pues existen numerosos elementos que evocan el carácter funerario del arcosolio. Sin embargo, desconocemos las razones por la que no existen otros indicios capaces de responder a cuáles fueron los elementos que albergó o la disposición de los mismos.
Si aceptamos que existió cierto abandono de esta zona y que en 1518 se le requería un nuevo uso[3], es posible que las opas que aparecen en los laterales del nicho puedan haber formado parte de una estructura de madera a modo de escalinata acompañando a un altar, realizado igualmente en madera.
[1] Los morteros arcillosos son buenos para la aplicación de tendidos de grosores entre 2 y 5cm., pudiendo ampliarse hasta 10cm. de una sola vez si se agrega mayor cantidad de paja. Suele emplearse como base de morteros más finos dado que su textura es algo basta.
[2] Heiden, D. & Nicolás Tovar, C. (2009) Restauración del ciclo de pintura mural, artesonado y elementos artísticos de la ermita de los judíos, [Memoria de ejecución inédita] Ayuntamiento de Burgohondo.
[3] Moreno Blanco, Raimundo, 2019. Investigación documental azulejería y yacente de la iglesia parroquial de Flores de Ávila [Documentación inédita]
alfagía
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