La capilla de los Flores

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antecedentes

Como hasta el momento las únicas referencias documentales nos hablan de la pertenencia de la escultura yacente y la azulejería a la capilla de los Flores, y al no aparecer evidencias materiales de su ubicación en el arcosolio, hemos buscando en otros patronatos funerarios un modelo para restituir los elementos históricos al lugar donde debieron de situarse en su origen.

Partimos de una idea sobre la realidad usual del material histórico conservado: estamos ante los restos de un grupo mayor. Por tanto, es imprescindible el concurso de todos los azulejos, puesto que es necesario asumir pérdidas debido a la fragilidad de las piezas, y los cambios de ubicación, al menos los documentados, a lo largo de su historia material: primero en la capilla de los Reyes, luego en la capilla de la Virgen del Rosario[1], situación que precedía a la que pudo ver Gómez Moreno[2]; y de nuevo en la capilla de los Reyes[3].

Tampoco debemos dar nada por sentado, puesto que la ubicación que veíamos hasta el 2017, probablemente no contara con una metodología pericial como la que, desde la Junta de Castilla y León, Alfonso del Rio Ramos, ha tratado de impulsar con estos trabajos. Hemos recabado numerosas opiniones expertas, entre ellas la de Carlos Sanz Velasco, y la de Jesús Gascón, cuya aprobación nos animó a dar forma a esta hipótesis.

Cuando los distintos elementos parecían encontrar orden recabamos nuevas opiniones, tan críticas como enriquecedoras. Entre otras, las aportaciones del historiador Raimundo Moreno; y las de Manuel Moratinos y Alfonso Pleguezuelo, indispensables por su conocimiento experto de la azulejería. Ellos, junto la visión humanista de Porfirio Grande, nos alertaron ante la semiótica de los objetos y, en consecuencia, a modular una propuesta que no entorpeciera el discurso final, restableciendo las relaciones simbólicas entre las partes.

Con todo, fuimos materializando la idea inicial hasta concretar la disposición del material histórico tal y como aparece en siguiente dibujo [plano FAV03 de la Memoria de ejecución].

desarrollo teórico

Al inciar la reconstrucción sobre cuáles eran las dimensiones de la capilla, no vimos otra referencia fuera de la diferencia entre los pavimentos visibles en la planta. Uno de ellos da continuidad al de la nave del evangelio, delimitando el espacio de la capilla. El granito de la capilla no es, en ningún caso, el pavimento primigenio, dado que las olambrillas existentes refrendan la idea de una solería cerámica junto a las otras piezas de azulejería que completarían la obra.

Aún así, la planta primitiva pudo extenderse hasta el presbiterio en la nave central, puesto que la pieza que es Sacristía mayor podría ser un añadido posterior. Por ese motivo, en el plano representamos las dos formas posibles de delimitar ese espacio. Sin embargo, el nicho aparecido en la pared Este, quedaría centrado en el espacio si las dimensiones de la capilla coincidieran con el pavimento de granito actual.

Así pues, si se realizara la reconstrucción propuesta, quedarían 66,88cm. (2,4 pies castellanos) a ambos lados del altar guardando un principio básico de simetría.

Ese nicho marca la orientación y la cabecera de la capilla. Había permanecido oculto por el retablo de San Zoilo y en él, en origen, se dispondría el altar de Reyes. Bajo el mismo se sitúa el ara renacentista revestida por los azulejos pintados, obra de Francisco Niculoso, el elemento de mayor rareza y originalidad de la capilla. Coronando la hornacina, sobre el retablo, se dispone la filactería rematada con la cruz. El texto hace referencia a los restos mortales del Hombre de piedra [4], por lo que su situación debe relacionarse con su cenotafio.

El cenotafio con la figura del caballero yacente, sobre un túmulo exento, se situaría frente al altar, sobre la cripta. Originalmente pudo estar rodeado de una verja de hierro. Parece lógico pensar que su túmulo contuviera la lauda sepulcral hablandonos de sus gestas y su desventurado final en tierras francesas. Y es posible reverstirlo, al menos parcialmente, con los azulejos de cuenca y arista de motivos fitomórficos que conservaba la capilla, lo que evocaría la identificación entre el paraiso y el cielo.

El nicho del muro norte, pudo estar preparado como un segundo enterramiento, quizás para el fundador de la capellanía, Diego Flores, el hijo al que hace referencia la lauda: Filius hec illi posuit monumenta Jacobus (puesto que Jacobo, y Santiago y mas tarde Diego, son nombres que derivan del término hebreo Ya’cob).

La presencia de la cripta estaría justificada si pensamos en un enterramiento distinto al del Hombre de Piedra, puesto que sus restos nunca llegaron a recuperarse. Quedaron, como reza la inscripción de la lauda, Concidit ad gallos duro certamine miles Membraque sunt avibus preda relicta feris [5]. Desconocemos si finalmente fue en la cripta de la capilla donde reposaron alguna vez los restos de Diego Flores; o si, como apunta Alfonso Pleguezuelo, pudo terminar su carrera eclasiástica en Indias.

Nosotros hemos dispuesto de nuevo en el nicho la moldura de acantos, considerando que pudo ser esa su disposición primera. Esta moldura está realizada para empotrar parte de la misma en un muro con un motivo frontal. Bajo la moldura se ubica un antependium vidriado, formado con un modelo de azulejos de cuenca y arista enmarcado por una cenefa de cintas igualmente de arista.

procedimientos de conservación y montaje expositivo

Teniendo en cuenta las limitaciones que la anastiliosis de este conjunto artístico plantea, pensamos acercarnos a su restauración mediante una solución expositiva que, garantizando la conservación del material histórico, posea la versatilidad suficiente para permitir su reorganización en caso de nuevas evidencias documentales.

Actuando con estos medios se está posibilitando no solo la exposición total del conjunto conservado sino la posibilidad de cesión para el estudio, difusión o exposición temporal de las distintas unidades compositivas.

Para su ejecución se comenzaríamos con el:

  • Replanteo de la medición en la capilla, picado manual de las partes del muro hasta extraer la cara de la fábrica de ladrillo, donde se han de ubicar los paneles soporte del conjunto de cerámica.

Replanteo de la situación de los azulejos sobre paneles alveolares de aluminio[6] empleando soportes independientes por cada motivo completo:

  • 7 paños para los azulejos pisanos: JAMBA 30 + JAMBA 30 + DINTEL 63 + FRISO 30 + ANTEPENDIUM 90 + BANDA EPIGRÁFICA 9 + CRUZ 15
  • 8 paños para los azulejos de cuenca y arista: CARDO SINTÉTICO 56 + ESTRELLAS 16P 90 + CENEFA [18 + 7 + 7 + 18] + FLOR DE CARDO [24 + 24]
  • 2 paños para la exposición de las olambrillas tal y como se define la Memoria: OLAMBRILLAS + ESQUEMA SOLERÍA.

En total hablamos de 17 paneles para el montaje de los azulejos. Las dimensiones de cada paño se deducen de la medición que aparece en el plano FAR03 y los motivos pueden completarse con la documentación fotográfica realizada durante la restauración del conjunto de azulejos[7].

Es necesario realizar un mínimo de operaciones de replanteo para realizar un trabajo de precisión. Primeramente, mediante la distribución de los azulejos para el ajuste de mínimos en la medición de los paneles alveolares. Una vez se obtiene el área de cada paño, debe realizarse el replanteo de los paños sobre las estructuras modulares; e incluso, ajustar en ese momento las estructuras para adaptar su posición a las dimensiones exactas de los azulejos.

Una vez logramos los encajes de todos los entrepaños sobre las estructuras es el momento de plantear los sistemas de montaje, las fijaciones, comprobando la posibilidad y facilidad técnica del desmontaje. De igual forma se han de realizar los anclajes de las estructuras para la fijación al inmueble, que pueden realizarse con conectores de los empleados para los muro cortina[8] con posibilidad de deslizamiento para realizar los ajustes en paredes que, por su antiguedad, pueden presentar desplomes. Igualmente han de poseer la suficiente resistencia y facilitad técnica para su desmontaje.

Siendo los aliceres las piezas que terminan por servir como tapajuntas de los cantos de los azulejos ha de planificarse un sistema de fijación distinto al resto por su configuración tridimensional.

Tras este montaje de los soportes mudos –sin la cerámica-, desmontamos los paños para comenzar la colocación de los azulejos en su posición definitiva sobre los soportes alveolares.

En el caso de la solería, podría maquetarse una superficie de un metro cuadrado para disponerlo como modelo de lo que pudo ser el suelo, y planificar un segundo soporte para el resto de las pequeñas piezas cerámicas.

Para la fijación de la lauda sepulcral pueden emplearse elementos de acero inoxidable, dispuestas a modo de grapas perimetrales, evitando utilizar morteros.  

En la instalación de la escultura yacente tan solo se ha de tener la precaución de intercalar una lámina de espuma de neopreno entre la estructura y el reverso, depositándose por gravedad y evitando los movimientos inestables en el asiento de las piezas.

Esta misma protección, empleada también por su condición de aislante hídrico, se dispone bajo la moldura de acantos. Señalar que éste es el único elemento histórico que quedaría anexadoa la fábrica, como base del nicho vacío, posición en la que se veía hasta el año 2017.

Este montaje permitirá, mediante operarios mínimamente instruidos, reversibilizar la instalación, parcial o totalmente, manteniendo intactas las condiciones de conservación del material vernáculo de la capilla de los Flores, y el propio inmueble. Con este fin, deben de redactarse unas instrucciones de instalación precisas, evitando cualquier perjuicio sobre el material original durante su manipulación.


[1] La desaparecida capilla de la Virgen del Rosario se desmanteló durante la segunda mitad del pasado siglo. El párroco Porfirio Grande, transformó el espacio en tres dependencias para uso parroquial. A dos de ellas se accede desde la nave de la epístola, pues esa era la situación en planta de la desmantelada capilla; mientras que, al volumen superior, segregado de la planta, se accede por una escalera adosada a la torre desde el exterior de la iglesia. La proximidad de esta capilla al arcosolio de yesería, y el hecho de haber sido barrida su situación dentro de la iglesia, hace que llegue a confundirse con la del propio arcosolio; aunque, como decimos, fueron piezas distintas dentro de la nave.

[2] Gómez Moreno, Manuel (1903) Catálogo monumental de España, Provincia de Ávila, (Ávila, ed. 1983, 3 volúmenes), pág. 291-93.

[3] Llorente Poggi, Francisco, (1910) Nuevas inscripciones de la provincia de Ávila [Flores de Ávila, Cardeñosa]. Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo LVI, pág. 290.

[4] Quia (domini) est terra et penitudo eius, ubicumque sepeliamur cum dominio resurgemus = porque del Señor es la tierra y su plenitud, dondequiera que estemos sepultados con Dios resucitaremos. Tanto la reconstrucción de la cita latina, de la que nos falta el segundo azulejo, como su traducción, se deben a Porfirio Grande Ruiz.

[5] La frase evoca un pasaje de la Vulgata (Samuel, 17: 44) relativo a la historia de David y Goliat, «et dabo carnes tuas volatilibus caeli, et bestiis terrae» (y daré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo). Una figura simbólica que se repite en el versículo 46, sin apenas variaciones, y, posteriormente, vemos en Jeremias 34: 20. Aparece como un latiguillo varias ocasiones baticinando una muerte indeseosa, dado que la perdida del cuerpo condicionaba la resurrección futura. Una creencia que los hebreos pudieron tomar de su contacto con el mundo egipcio, donde la preservación de los cuerpos era indispensable para la vida en los campos de Aaru.

[6] Información recuperada de https://www.ctseurope.com/es/catalogo.php?category=67#form_news

[7] Sánchez González, P. ob. cit. (nota 2)

[8] Información recuperada de  https://www.plataformaarquitectura.cl/catalog/cl/products/12018/conectores-para-muro-cortina-simpson-strong-tie


alfagía

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