El avanzado nivel de alteraciones en la pintura del retablo situado en la hornacina de la nave del evangelio parece consecuencia de un largo periodo de exposición a los efectos del agua. Si observamos la iglesia nada queda de su antigua armadura, por lo que los desperfectos de la pintura pudieron producirse durante el periodo de degradación de la techumbre, que tras su podredumbre motivó la sustitución. La presencia de goteras no solo ha ocasionado las pérdidas de la película pictórica en el lienzo, sino la degradación del dorado del pequeño retablo en donde, claramente, son visibles los efectos del agua libre.


Durante el proceso de restauración, tras la limpieza de la capa pictórica empezamos a observar algunos paralelismos en la posición de los verdugos con algunas referencias visuales cercanas. La temática del martirio de san Lorenzo nos hacía mirar forzosamente el lienzo que sobre este tema conserva el monasterio del Escorial de mano de Tiziano Vecellio di Gregorio (c.1490-1576). El pintor veneciano realizó dos cuadros sobre este violento episodio. La primera versión es de 1558 y se conserva en Venecia, en la capilla de san Lorenzo de la iglesia de Santa María Assunta; una década después pintó el lienzo expuesto en la Iglesia Vieja del monasterio del Escorial. La importancia de las obras de Tiziano favoreció su rápida difusión y el grabador holandés Cornelis Cort (c.1533-c. 1578), realizó en 1571 la plancha del Martirio de san Lorenzo, y cuyo buril resume los elementos principales de ambos lienzos de Tiziano.
La influencia del lienzo es evidente en obras como la de Valentín de Bolougne (1591-1632), en el monumental lienzo del Martirio de san Lorenzo pintado entre 1622 y 1624 para el Alcázar madrileño y que puede verse en el Museo del Prado. También aquí las analogías entre los sayones, aquel que aviva el fuego y quien empuja el pecho del mártir hacia la hoguera, son más que evidentes.
Al observar el lienzo de Peñalba de Ávila , pese a los deterioros, vislumbramos una postura idéntica en las dos figuras de los verdugos. Aun así, la riqueza de la composición, y un cierto apiñamiento de las figuras nos hacía suponer que podíamos estar ante la transcripción de una obra de mayor relevancia y no en en la utilización de tan solo dos figuras.
En efecto, existe un lienzo de Pedro Pablo Rubens (1577-1640) con la temática del Martirio de san Lorenzo, pintado hacia 1614 para la iglesia de Notre-Dame de la Chapelle de Bruselas y que hoy conserva la Alte Pinakothek de Munich. En él podemos contemplar la composición que le sirvió de modelo. El cuadro de Rubens, partiendo igualmente de la obra de Tiziano, desarrolla una composición plenamente barroca, dinámica y novedosa, y llena de simbolismo. Para un pintor como Rubens, la pintura de Tiziano ejerció un fuerte magnetismo, llegando a realizar numerosas copias que conservó como parte de su colección privada.
La extensión y el difusión de estos temas en un corto espacio de tiempo se debe a la labor de los grabadores. El flamenco Lucas Vorsterman (1595-1675) trabajó para Rubens y fue quien realizó la plancha del Martirio de san Lorenzo, 1621, de la que se hicieron numerosas tiradas , y que sirvió como modelo para las copias centroeuropeas del lienzo, e inspiración de muchos artistas posteriores. Sucedio con Eugène Delacroix (1798-1863) del que se conserva un dibujo con apuntes de varias figuras del mismo.



Como por ahora nada sabemos del autor u origen del lienzo de Peñalba de Ávila, hemos de suponer que uno de estos grabados sirvió como referencia para la ejecución de esta copia. No fué el único grabado sobre esta obra de Rubens; del siglo XVIII en la Biblioteca Nacional en Madrid, se conserva una calcografía con la peculiaridad de estar circunscrita en un arco deprimido. Curiosamente, la parte superior de la copia de Penalba de Ávila aparece inscrita en un arco de medio punto.

