El 8 de diciembre de 1786 Carlos III asistió en su Real Capilla Publica a la celebración del día de la Inmaculada Concepción, ante un altar de Sabatini conteniendo el san Miguel de mano de Ramón Bayeu.
Seguramente nadie imaginaba como ese mismo día María Luisa Raimunda, última titular de los señoríos y mayorazgos de la Casa de Luna, asistía a los oficios ante otro altar de san Miguel, de mano del pequeño de los Bayeu, fray Manuel.
Así, apartada de la corte, la iglesia de Codees, desde al menos veinte años antes, contaba con un altar de beneficio dedicado a conmemorar el dogma de la Inmaculada Concepción, señalando la fecha en la que Clemente XIII refrendó con el anillo del Pescador el breve pontificio proclamando a María Santísima Señora nuestra, en el Soberano Misterio de su Inmaculada Concepción, Protectora, Defensora y Amparo de todos los Reynos de España y sus moradores.


cuaderno de restauración del Retablo de la Inmaculada Concepción

