

En 1565 se erigió este retablo dedicado a la Virgen del Rosario, una avocación que instaurara Domingo de Guzmán. Ese mismo año la muerte del papa Pio IV, Il Medichino, señaló el final de la época de florecimiento artístico y cultural que supuso el renacimiento.







En la predela aparecen tres escenas relativas a la vida de Jesús: La Anunciación, Natividad y Oración en el huerto. Entre pilastras fusiformes aparecen encarcados en tondos los Padres de la iglesia y en la parte inferior, enmarcados a modo de exedras, cuatro Doctores de la Iglesia.




Las pinturas del cuerpo central completan los episodios relativos a la vida de Jesús junto a la Asunción de María y la talla de la imagen titular, la Virgen del Rosario. Las pinturas conservaban en su reverso el nombre manuscrito de sus títulos: La disputa en el templo del niño Jesús, El azotamiento en la columna, Llevamiento de la cruz, y Asunción de Ntra. Señora.
Cada una de las pinturas se sometió a un análisis visual previo al tratamiento para localizar alteraciones y definir pormenorizadamente su patología asegurando el tratamiento a aplicar. Las siguientes imágenes muestran la pintura de la Asunción de Ntra. Señora fotografíada mediante reflectografía infrarroja, empleando luz normal o luz rasante lateral, y fotografía UV durante el análisis visual previo. De la interpretación entre las analogías de las imágenes y los fenómenos de luminescencia podemos deducir la tipología de la alteración y realizar el diagnóstico.




Para completar la información inicial se realizan una serie de análisis de compuestos para determinar minerales y aditivos orgánicos.


El tratamiento de la mazonería implicacó la mayor complejidad técnica de toda la intervención. Las modificaciones y revisiones, tanto estructurales como visibles, variando terminaciones y acabados superficiales, hubieron de ser definidas y catalogadas para establecer cuales de ellas era posible revertir con la tecnología de la que disponíamos.







