El retablo, tal y como se presenta en la actualidad, resulta una versión reducida del trazado original. Estaríamos ante el primitivo retablo mayor de la iglesia, y sus dimensiones se adaptarían a las del testero de la cabecera de la nave. Los recortes de las tablas que hoy forman la predela indican como pudieron estar inicialmente en uno de los cuerpos centrales desaparecidos. En realidad, los recortes acomodan las medidas del retablo a una hornacina que surge tras la transformación de una puerta cegada en el muro norte. Este motivo explicaría porqué la tabla del Calvario aparece recortada y sin el friso que guarnece la pintura en su parte superior.

Una minuciosa inspección de las estancias de la iglesia y de la antigua casa parroquial permitió recuperar una serie de piezas del entallado, incluidas dos columnas a candelieri íntegras; y por su tipología no pueden sino formar parte de este mismo retablo.


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