La escalera del Palacio Provincial habla de la mirada con la que los modernos se enfrentaron ante la monumentalidad del espacio historicista. La escalera posee una grandilocuencia muy del gusto del eclecticismo, pero el lenguaje pictórico de Ángel Andrade, se vuelve íntimo, reflexivo, y parafrasea espacios fingidos como contrapunto a la fábula ornamental que convive con la pintura.
El estado de conservación de la ornamentación dependía de la situación de los paramentos. La acción antrópica era la principal causa de deterioro en la parte inferior de la escalera, mientras que en el entablamento la problemática se limitaba a la suciedad y oxidación de barnices. El tambor y la bóveda presentan el mayor nivel de deterioro. El tipo de construcción y la mayor permeabilidad a los agentes atmosféricos del exterior influyen en una peor conservación de las pinturas. Pudimos comprobar la realización de una serie de reparaciones estructurales y finalmente, sobre la capa de color, repintes que trataban de solventar las grietas y fracturas que alteraban las pinturas.
Nuestro trabajo consistió esencialmente en estabilizar los paramentos, los soportes, y liberar al estrato original de todos los añadidos que podían enturbiar la percepción del original. Finalmente se sellaron las grietas y repusieron los estucos perdidos para realizar una reintegración que sirvió como un acompañamiento a las formas recuperadas.
Imágenes de los grupos de putti de la cúpula durante el proceso de restauración:
Imágenes de las Alagorias de las Artes en el tambor de la cúpula durante la restauración:
Tres imagenes de la cúpula una vez restaurada:
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